«Toques» de la Palabra
«Yo, como manso cordero, era llevado al matadero…». (Jer. 11, 9a)
Cuaresma.
Triunfa un modelo de persona y de gestión que acentúa la fuerza, la imposición, la estrategia. Hay una normalización de elementos que evocan el mundo de las bestias. Hay sistemas depredadores, donde la competencia es uno de los principios trasversales. Rendimiento. Ejecución. Fiereza. Bestia. Esta línea, esta filosofía de vida ¿humaniza? ¿Está en consonancia con el estilo de Dios en la historia de la salvación? ¿Casa con el estilo mesiánico del Profeta de Nazaret?
Cuaresma.
Hay esperanza. Nos miramos en el Cordero, el de la bienaventuranza de los mansos. Desde Él contemplamos la fortaleza de los artesanos de la paz, de los no-violentos. Reivindicamos el valor de la ternura, del cuidado mutuo. Aspiramos a lavarnos los pies, unos a otros, repartir el pan, levantar juntos el cáliz de la entrega, del des-vivirse.
Plegaria
Señor y Buen Dios:
tu Buena Noticia es espada afilada,
que pone al descubierto
las intenciones y motivaciones
que anidan en los corazones
y se encarnan en las estructuras.
Guíanos con tu luz,
fortalécenos con tu Espíritu;
que nuestros pensamientos,
palabras y acciones
lleven el sello inconfundible
de la mansedumbre, de la ternura,
de la no-violencia activa.