PRIMER PASO: ¿QUÉ DICE EL TEXTO?
Lectura del santo evangelio según Juan 8, 1-11
El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra
En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.
Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio, y, colocándola en medio, le dijeron: «Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?»
Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.
Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.
Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: «El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra.»
E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.
Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos.
Y quedó sólo Jesús, con la mujer, en medio, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?» Ella contestó: «Ninguno, Señor.»
Jesús dijo: «Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más.»
NOTAS BÍBLICAS
Pasaje impropio de Juan, introducido forzadamente en este evangelio. Su temática conecta más con Lucas; tiene reminiscencias de su escena 7,38 ss.
El drama se centra en Jesús, a quien los escribas y fariseos le tienden una trampa cuando estaba enseñando -sentado como un Maestro- en el Templo. El ardid es una mujer detenida en «flagrante adulterio» (siendo así ¿por qué no ha sido detenido también el adúltero?).
En Lv 20,10 y Dt 22, 24 está castigado con la lapidación -a ambos, no sólo a la mujer-, práctica entonces en desuso.
Jesús no puede contradecir la Ley de Dios, pero tampoco hacer que apedreen a la mujer. Todos a los que enseñaba están también pendientes de su situación sin salida.
No se puede determinar qué incidencia tiene lo que hacía con el dedo en el suelo ¿una sentencia al modo de ciertos tribunales romanos?
SEGUNDO PASO: MEDITATIO
¿Qué nos dice el texto?
Distintos laicos hacen una breve sugerencia para la vida seglar. Cada uno contempla el Evangelio desde una dimensión de la vida laical.
DESDE LAS PRACTICAS DE LA CUARESMA
(Hombre, casado, 3 hijos, jubilado, empresario, Cargo Ejecutivo, pertenece a comunidad eclesial)
Del monte de los Olivos, Jesús se traslada al templo, donde asiduamente enseñaba con parábolas a los fariseos y a todo aquel que se acercaba para escucharle. Donde está el BIEN… ESTA EL MAL, por ello tanto escribas como fariseos buscaban la forma de tetar a JESÚS, consumiendo sus teorías llevándole una mujer PECADORA por adulterio, para exponerla a un JUICIO en el que JE SUS, «invitado por estos» debería pronunciarse.
Basándose en la Ley de Moisés, este debería ser apedreada. Una vez más queda de manifiesto la hipocresía, ven la paja en el ojo ajeno pero no la viga en los suyos, pero JE SUS , HIJO DE DIOS, con su saber , gloria responde muy serenamente a este acto de «compromiso» . Dejando su metilación escrita en la tierra, invita a los alborotadores a un examen de conciencia «si están libres de pecado que arrojen la primera piedra». SI juzga, SERAS JUZGADO y por ello no hubo reacción alguna a lapidar a la mujer pecadora. Lección magistral d JESÚS , PERDONÓ, pero invita a no volver a pecar. Mas Misericordia y Caridad virtudes que nos llevan al arrepentimiento y a la austeridad.
ORACIÓN: Durante esta cuaresma, donde hemos practicado, el ayuno, la Caridad y la penitencia buscando la mayoría de nosotros alcanzar también la gracia del JUBILO DE LA ESPERANZA, danos Señor fuerzas para seguir tu sendero y tu doctrina y celebrar con gozo tu RESURRECCIÓN. Amen.
DESDE LA RELIGIOSIDAD POPULAR
(Hombre, casado, 3 hijos, pertenece a comunidad eclesial y archicofradía)
Jesús escribiendo en el suelo siempre ha sido una imagen que me ha impresionado. Nosotros somos de buscar que nuestra huella quede indeleble, de escribir cincelando en la piedra de nuestro corazón los agravios del otro. Y Jesús escribe con el dedo en el suelo. Cualquier pisada, cualquier viento, cualquier lluvia, es capaz de borrar lo que escribe Jesús.
Los agravios. En nuestras hermandades y cofradías vivimos intensamente. Y esa intensidad hace que, a veces, salten chispas entre nosotros. Es tanto el amor, la pasión, que ponemos en nuestras cosas que es difícil manejar los sentimientos. Por eso vemos claramente los agravios del otro, sus errores. Y Jesús me dice: si estás libre de pecado, tira tú la primera piedra. Los primeros en irse, los más viejos. Porque a lo mejor son los más mayores los que son capaces de ver con más claridad, a los que el Señor ha ido concediendo más la conversión que ansiamos en estos días.
Yo me digo a mí mismo que quiero tener el corazón blando como la arena en la que escribió el Señor. Que los agravios no queden marcados, que tenga la misericordia que tuvo el Señor. Que, poco a poco, sea el primero en irme de donde se juzgue sin misericordia, porque la misericordia se ríe del juicio.
DESDE LA ESPERANZA
(Hombre, casado, 3 hijos, pertenece a comunidad cristiana y movimiento seglar)
Conflictos, polémicas, ofensas, abusos, insultos, polarización, cultura de la cancelación… Tirar piedras se ha vuelto usual en nuestra época, demasiado usual. Más verbales que físicas, sí, pero piedras que también hieren.
En la política, en el deporte, en la familia, en la vida social y lo que es más doloroso; incluso dentro de la Iglesia pareciera que queremos arreglarlo todo tirándonos piedras unos a otros.
A Jesús hoy le ponen delante a una persona que ha cometido un pecado. Un pecado que, por definición, no lo comete una persona sola. Primera gran incoherencia de los policía-jueces-verdugos. Su simpleza les hace plantear una pregunta con dos alternativas a y b; ¿la apedreamos o no? Y Jesús les responde, como en muchas otras ocasiones, que la vida es mucho más compleja. Ni a ni b. Nos dice que nos miremos y recordemos que no somos ni policías, ni jueces, ni verdugos. Que somos todos pecadores.
En ese momento, empezaremos a olvidar las piedras y a usar esa otra gran recomendación de Jesús, la corrección fraterna. Caminando no como guías ciegos, sino como hermanos, en pos del que nos ilumina, y es nuestra esperanza.
TERCER PASO: ORATIO
¿Qué nos hace decir el texto?
(Hombre, casado, trabaja, pertenece a movimiento cristiano)
Cristo amnistía
En mi soledad, tu presencia.
En mi pobreza, tu palabra.
En mi polvo, tu liberación.
En mi miedo, tu mirada.
En mi congoja, tu paz.
En mi absurdo, tu verdad
En mi contradicción, tu luz.
En mi desconcierto, tu serenidad.
En mi imposible, tu esperanza.
En mi desesperanza, tu espíritu.
En mi caída, tu amor sobre todo amor.
En mi debilidad, tu altura de miras.
En mi angustia, tu sensibilidad.
En mi rotura, tu fortaleza
En mi sed, tu compañía.
En mi desvalimiento, tu energía.
En mi tragedia, tu sonrisa.
En mi desconcierto, tu unificación.
En mi disfraz, tu veracidad.
En mi mentira, tu paciencia.
En mi hipocresía, tu misericordia.
En mi desdicha, tu amnistía.
En mi pesadilla, tu serenidad.
En mi cagajón, tu vida nueva.
Cristo, corazón de infinita humanidad.
Cristo, corazón de infinita vivificación
Cristo, corazón humano más allá de cualquier límite
Cristo, Tú, el viviente.
Cristo, Tú, el de corazón palpitante
Cristo, Tú, el sí a la vida sin límites.
Cristo, comunión.
Cristo, amnistía.
Cristo, alimento de vida eterna.
CUARTO PASO: CONTEMPLATIO
¿Quién dice el texto?
(Autorizado por el autor, Fano en www.diocesismalaga.es)
ÚLTIMO PASO: ACTIO
¿A qué nos lleva el texto?
(Mujer, viuda, tres hijos, pertenece a comunidad eclesial y movimiento Seglar)
Las palabras de Jesús nos recuerdan que nadie es perfecto y mucho menos libre de pecado y me interpelan a ser un reflejo de su amor misericordioso. A no convertirme en juez de mi hermano.
Me invitan a una conversión sincera y a apelar a su misericordia para recomenzar de nuevo. Siempre recomenzar en la confianza del amor de Dios.
Descubrir la necesidad del perdón en mi vida de comunidad y dejar que el amor misericordioso de Dios me dé el valor de saber perdonar y de perdonarme.
Estar atenta y con disponibilidad para no juzgar sino más bien para conciliar.
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