Video – Comentario al Evangelio del Domingo, 6 de Marzo de 2025

5 de abril de 2025

Bienvenidos al Rincón de Juan, comentario al evangelio del domingo 6 de abril, quinto domingo de cuaresma.

Se fueron escabullendo uno a uno porque tenían muchos pecados que reconocer, aquellos que estaban dispuestos a apedrear a la mujer. De ahí la famosa frase del Evangelio que se ha extendido en nuestra jerga popular: “El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.”

El quinto domingo de cuaresma nos invita a practicar el perdón, es decir, a no condenar. Y para ello, es necesario mirar hacia adelante sin cargas. Esto último es muy importante porque es la única manera que tenemos de poder dar el siguiente paso: el perdón.

En la secuencia del evangelio de hoy, la mujer se queda sola de pie frente a Jesús. Y hay poco diálogo. Jesús solo le pregunta: “¿Dónde están tus acusadores?” Y ante el silencio de la mujer, le dice Jesús: “Tampoco yo te condeno. En adelante, no peques más.”

Es la mirada de Jesús lo que salva, porque Jesús mira al corazón de la mujer y transmite lo que escuchamos hoy en la primera lectura del profeta Isaías, que dice así: “No recuerdes lo de antaño, no pienses en lo antiguo. Mira que realizo algo nuevo. Ya está brotando, ¿no lo notas?”

Jesús invita a la mujer a mirar hacia adelante, borra su pasado con el perdón, y es ese perdón el que le da a ella una nueva vida.

En la segunda lectura, la carta a los Filipenses, vamos a escuchar algo muy parecido. Dice San Pablo: “Olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacia lo que está por delante, corro hacia la meta.”

¿Veis? De nuevo es ese mirar hacia delante, ese borrar ese pasado que a veces nos esclaviza, nos ata, nos tiene prisioneros, nos impide caminar, nos impide vivir.

En definitiva, hay un pasado que nos lastra, que nos pesa, y ese pasado solo puede ser liberado con la herramienta del perdón.

En la secuencia del Evangelio, después de ese breve diálogo que tiene Jesús con la mujer, hay un gesto sobre el que se ha especulado muchísimo: cuando Jesús se inclina y escribe con el dedo en el suelo. Y muchos exegetas bíblicos han preguntado: ¿Qué escribiría Jesús en el suelo?

No lo sabemos, todos son especulaciones, pero sin duda escribió algo que dolió a los acusadores que estaban con las piedras en las manos dispuestos a aplicar la pena de muerte. Quizás estaba escribiendo Jesús en el suelo sus pecados, los pecados de estos acusadores.

Y es que nos vendría muy bien, antes de lanzar piedras a los demás, que pudiésemos leer lo que Jesús tendría que escribir en el suelo sobre nuestros pecados. ¿Qué diría de nosotros?

Pues a veces nuestras condenas son muy viscerales y muy duras, con unas dosis muy fuertes de una emotividad descontrolada, sin misericordia.

La mujer no necesita piedras. Necesita una mano amiga que le ayude a levantarse, necesita una mirada al corazón que borre su pasado.

Jesús, como ya sabemos, condena el pecado pero salva al pecador. Y hoy, al finalizar la cuaresma, Jesús nos dice a cada uno de nosotros a través de esta palabra: “¿Qué te pasa? ¿De qué te puedo liberar yo? ¿Cuál es el pasado que te está lastrando y no te deja vivir?”

Y nos invita a esas palabras de Isaías y de San Pablo: “Que no te pese lo de antaño. Mira que realizo en ti algo nuevo. Mira que te ofrezco ese perdón.”

Grabar estas palabras en el corazón para quitarnos esa mochila que a veces nos impide caminar hacia adelante.

No damos piedras, necesitamos una mano amiga como la de Jesús, que nos levante cuando nos caemos.

Feliz quinto domingo de cuaresma

Imágen destacada: Depositphotos