Hacerse preguntas sin temer y sin temor. Cuando vives sin hacerte preguntas, tu vida la conducen las respuestas ajenas. No hay nada más enriquecedor que ser espeleólogo de uno mismo.

Hacerse preguntas sin temer y sin temor. Cuando vives sin hacerte preguntas, tu vida la conducen las respuestas ajenas. No hay nada más enriquecedor que ser espeleólogo de uno mismo.
Hacerse preguntas sin temer y sin temor. Cuando vives sin hacerte preguntas, tu vida la conducen las respuestas ajenas. No hay nada más enriquecedor que ser espeleólogo de uno mismo.