La fe es como la pantalla de gracia que Dios nos hace, para no ser destruidos por su gloria, antes de que nos capacite para afrontarla, ‘cara a cara’ (Ap 22,4), conociéndolo como es (Jn 3,2).

La fe es como la pantalla de gracia que Dios nos hace, para no ser destruidos por su gloria, antes de que nos capacite para afrontarla, ‘cara a cara’ (Ap 22,4), conociéndolo como es (Jn 3,2).
Desde que el Concilio Vaticano II enumeró los ám¬bitos de nuestra educación cristiana, -coinciden con los ámbitos de nuestra salvación-, la manera de en¬tender y conducir la pedagogía hacia la interioridad, ha de cambiar.
Cuando alguien, decidido a recorrer el ‘camino’ de la interioridad, pregunta: ¿Qué tengo que hacer?, seguramente no espera algo tan desconcertante como: ‘Siéntate y no hagas nada ‘.
Aprender a meditar no es una habilidad; es más bien aprender a deshabilitar procesos aprendidos, estructurados, esclerotizados, endurecidos. Meditar es hoy un estereotipo.
El ejercicio consiste en tratar de percibir el Amor de Dios en cada cosa. Hacerlo durante una mañana de trabajo, para aprender a hacerlo durante la semana, durante la vida.
La fe es como la pantalla de gracia que Dios nos hace, para no ser destruidos por su gloria, antes de que nos capacite para afrontarla, ‘cara a cara’ (Ap 22,4), conociéndolo como es (Jn 3,2).
Desde que el Concilio Vaticano II enumeró los ám¬bitos de nuestra educación cristiana, -coinciden con los ámbitos de nuestra salvación-, la manera de en¬tender y conducir la pedagogía hacia la interioridad, ha de cambiar.
Cuando alguien, decidido a recorrer el ‘camino’ de la interioridad, pregunta: ¿Qué tengo que hacer?, seguramente no espera algo tan desconcertante como: ‘Siéntate y no hagas nada ‘.
Aprender a meditar no es una habilidad; es más bien aprender a deshabilitar procesos aprendidos, estructurados, esclerotizados, endurecidos. Meditar es hoy un estereotipo.
El ejercicio consiste en tratar de percibir el Amor de Dios en cada cosa. Hacerlo durante una mañana de trabajo, para aprender a hacerlo durante la semana, durante la vida.