Liturgia Viva del Jueves de la IV Semana de Cuaresma
JESÚS MEDIADOR (Ex 32,7-14; Jn 5,31-47)
Introducción
A partir de hoy y durante la Semana Santa, la oposición entre los líderes judíos y Jesús irá en aumento.
El pueblo, nosotros siempre tendemos más a adorar a nuestro propio dios -un dios o dioses hechos a imagen y semejanza nuestra-, que a aceptar con humildad, conscientes de nuestras limitaciones, que estamos hechos a imagen y semejanza de Dios.
Pero somos suficientemente afortunados de tener a Cristo -como los hebreos tuvieron a Moisés-, un mediador que intercede por nosotros, a quien podemos fácilmente acoger y con quien nos identificamos, porque en él podemos reconocer a uno de nosotros, que opta a favor del pueblo, que nos defiende, que se mezcla y participa con nosotros a pesar de nuestros fallos y defectos.
Oración Colecta
Sabemos, quizás más en teoría que en la práctica,
que tú estás con nosotros,
que tú eres nuestro Dios y nosotros tu pueblo.
Perdónanos, Señor, cuando fabricamos
nuestros propios dioses
hechos a nuestra imagen y medida
-honor, poder, prestigio-,
cosas a las que estamos apegados y esclavizados.
Recuérdanos muchas veces
que tú eres nuestro Dios fiel y leal,
que nos hiciste según tu propia imagen indeleble
y que nos muestras tu perfecta semejanza
en Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor.
Intenciones
- Por los sacerdotes y religiosos, para que el Señor les dé fuerza y alegría para ser como luces brillantes que irradien todo lo que ellos representan, roguemos al Señor.
- Por los que se han vuelto infieles a sus promesas bautismales, para que encuentren el camino de vuelta hacia el Señor, roguemos.
- Por todos los cristianos, para que con nuestras vidas demos testimonio de la compasión y bondad del Señor, roguemos.
Oración sobre las Ofrendas
Tu Hijo está todavía vivo entre nosotros
en esta celebración eucarística.
Danos conciencia para que nos percatemos
de que, a pesar de nuestros falsos apegos,
de nuestra vacilación y cobardía,
él opta por nosotros,
se mezcla y participa con nosotros,
él es tu signo entre nosotros
de que tú todavía nos aceptas y nos amas.
Oh Dios Padre, gracias por Jesús, tu Hijo,
que permanece aquí en la comunidad
y comparte su destino con nosotros,
ahora y por los siglos de los siglos.
Oración después de la Comunión
Te damos gracias por darnos a Jesús
como el mejor don,
como signo viviente entre nosotros
de tu amor fuerte y fiel.
Que ojalá nosotros también, Señor,
cada uno de nosotros
que profesamos ser discípulos de Jesucristo,
corramos el riesgo de ser
para nuestros hermanos y hermanas
un firme apoyo, un verdadero signo
de tu amor eterno.
Y que ésta sea la forma como damos testimonio
de que Jesús vive entre nosotros,
ahora y por los siglos de los siglos.
Bendición
Hermanos: Que todo el bien que ustedes hacen, aun hecho con toda sencillez, dé testimonio convincente de que el Señor vive entre nosotros. Que la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo descienda sobre ustedes y les acompañe siempre.