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El Anhelo de la Soledad

El Anhelo de la Soledad

Hace ochocientos años, el poeta, Rumí escribió: Lo que quiero es saltar fuera de esta personalidad y después sentarme aparte.  He vivido demasiado tiempo en donde puedo estar accesible.

La Vida impulsada místicamente

La Vida impulsada místicamente

Misticismo es una palabra exótica.  Pocos de nosotros relacionamos el misticismo con la vida ordinaria, especialmente con nuestra propia experiencia. Sin embargo, el misticismo no es extraordinario, anormal, ó extraño, sino una importante experiencia ordinaria que se nos da a todos nosotros.

Día del Padre

Día del Padre

Cada año celebramos el “día del Padre,” un día en el que se nos invita de expresar la gratitud que deberíamos sentir hacia nuestros propios padres.

Más allá de los malos hábitos

Más allá de los malos hábitos

Si somos honestos, sabemos que lo que las palabras de San Pablo: “lo bueno que quiero hacer, nunca lo hago; el mal que no quiero hacer, eso es lo que hago”, son universalmente verdaderas.  Nadie es perfecto, santo de cabo a rabo.

«¡Siempre Hay Algo!»

«¡Siempre Hay Algo!»

Una amiga dice en tono de broma que cuando se muera quiere este epitafio en su lápida: ¡Siempre hay algo! ¡Y siempre lo hay!

Leer los signos de los tiempos

Leer los signos de los tiempos

Existe una historia que se cuenta acerca de Anna Akhmatova, poetisa rusa, que solía ir cada sábado por la mañana y hacer cola fuera de una prisión de San Petersburgo, donde, junto con otras mujeres, confiaba dejar cartas y paquetes para los seres queridos que habían sido arrestados durante las purgas de Stalin.

Luz artificial

Luz artificial

¿Qué utilidad tiene una vieja linterna de mano? Bueno, su luz puede ser muy útil en plena oscuridad, pero viene a ser superflua e imperceptible al sol del mediodía. Sin embargo, esto no significa que su luz sea mala, sólo que es débil.

El último buen criterio de la evolución

El último buen criterio de la evolución

La evolución -expresó Charles Darwin en famosa afirmación- funciona  por la supervivencia de los más aptos. La Cristiandad, por otra parte, está comprometida con la supervivencia de los más débiles. Entonces, ¿cómo cuadramos con la evolución nuestro ideal cristiano de hacer una opción  preferencial por los débiles?

¿Quién soy yo para juzgar?

¿Quién soy yo para juzgar?

Quizás la sencilla frase del papa Francisco, tan frecuentemente citada, sea  su respuesta a una pregunta que se le hizo vis-a-vis sobre la moralidad de un matrimonio gay en el que la relación presenta un amor fiel. Su molesta-famosa respuesta: ¿Quién soy yo para juzgar?