Tiempos fuertes

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Martes quinto de cuaresma

Martes quinto de cuaresma

Frente a una situación de pecado, la solución es volver a Dios, elevar los ojos hacia la Cruz, y comprender lo que significa que donde estuvo la razón de muerte y de pecado, se nos ofrece el perdón y la vida.

Lunes quinto de cuaresma

Lunes quinto de cuaresma

Entramos en un tiempo recio, se precipitan los acontecimientos. Las imágenes que nos ofrecen las lecturas de la Liturgia de la Palabra de estos días plasman hechos dramáticos en relación con la Pasión de Cristo.

Sábado cuarto de cuaresma.

Sábado cuarto de cuaresma.

“Señor, Dios mío, a ti me acojo, Líbrame de mis perseguidores y sálvame, que no me atrapen como leones y me desgarren sin remedio” (Sal 7).

Viernes cuarto de cuaresma

Viernes cuarto de cuaresma

Como alivio del color morado, como oasis en el desierto, como palmera en el arenal, la fiesta de San José nos ofrece un descanso en el camino penitencial, a la vez que las lecturas bíblicas nos confirman el mensaje más esperanzador de parte de Dios.

Jueves cuarto de cuaresma

Jueves cuarto de cuaresma

Siempre sorprende cómo la Palabra de Dios ofrece una salida cuando parece que todo se cierra o se oscurece. Aún en las peores circunstancias, siempre, hay quien intercede por el pueblo.

Miércoles cuarto de cuaresma

Miércoles cuarto de cuaresma

El nuevo nacimiento viene del agua y del Espíritu; la gracia de la filiación divina, por adopción, se concede en el bautismo, por el que se nos permite invocar a Dios como Padre, fuente de la mayor alegría.

I Jueves de Adviento (Is 26, 1-6; Sal 117; Mt 7, 21. 24-27)

I Jueves de Adviento (Is 26, 1-6; Sal 117; Mt 7, 21. 24-27)

La humildad no es complejo de inferioridad, sino conocimiento de la propia verdad, lo que somos ante Dios. Con esta conciencia de criatura, a la hora de tratar con Él, tomamos la actitud de quienes son bendecidos por tener un corazón sencillo y una mente obsequiosa con la manifestación divina.

I Miércoles de Adviento: (Is 25, 6-10a; Sal 22; Mt 15, 29-37)

I Miércoles de Adviento: (Is 25, 6-10a; Sal 22; Mt 15, 29-37)

La Eucaristía es el banquete que sacia; no seamos como los invitados que rehúsan acudir a la fiesta. Las fiestas de Navidad, en resonancia con esta profecía, se celebran con abundancia de manjares y bebidas. Sería una paradoja que intentáramos saciarnos con alimentos materiales y no comiéramos del manjar mejor.

I Lunes de Adviento (Is 4, 2-6; Sal 121; Mt 8,  5-11)

I Lunes de Adviento (Is 4, 2-6; Sal 121; Mt 8, 5-11)

Si gustas tu pertenencia a la Iglesia, si te sientes parte de ese resto que ha puesto su confianza en el Señor, y crees en la fuerza de la súplica, si no te avergüenzas de tu identidad cristiana, escucha la Palabra que hoy te dirige la liturgia.

Esperar y Vigilar

Esperar y Vigilar

Adviento significa Venida, Llegada. Durante este tiempo litúrgico las Iglesias cristianas se preparan para conmemorar, con el corazón y el espíritu preparado, hacer presente y celebrar con inmensa alegría el nacimiento de Jesús. Dos de las características principales de este tiempo que debemos potenciar son la esperanza y la vigilia.