No me canso de admirar la labor callada y sonriente de este grupo de mujeres fuertes en la fe, arraigadas en la esperanza y ancladas en el Reino de los más pobres.

No me canso de admirar la labor callada y sonriente de este grupo de mujeres fuertes en la fe, arraigadas en la esperanza y ancladas en el Reino de los más pobres.
La evangelización no se reduce al anuncio explícito del Evangelio, sino que asume la transformación de toda la persona humana y de la sociedad.
El amigo auténtico es siempre único, pero no en el sentido de exclusivo, sino en el sentido de inconfundible.
El bautismo es el sacramento del agua. Por el sacramento, el agua que ya somos se convierte en un verdadero surtidor de vida eterna.
Aunque los obreros son pocos y la mies es extensa, queremos llegar a tiempo para que no se malogre ninguna cosecha.
La fe, en cuanto comporta la transformación de la persona según el Evangelio, no sólo entra en el proceso global y permanente de su educación, sino que debe vertebrarlo y determinarlo.
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