‘Prefiero mil veces morir con Dios que vivir sin Dios, he vivido sin Dios; ahora me parece que estaba muerto’

‘Prefiero mil veces morir con Dios que vivir sin Dios, he vivido sin Dios; ahora me parece que estaba muerto’
Tú eras poeta. Poeta de raza. Siempre a tu aire, la verdad, incluso en la autocrítica nada complaciente.
Lo que importa es tu condición de buscadora de Dios a lo largo de toda tu existencia.
Te veo como un peregrino avanzando paso a paso hacia el encuentro del Dios vivo.
Lees, reflexionas, escribes. Te unes a quienes cultivan el sueño romántico de suplantar a Dios. Y topas con él.
‘Quien se encuentra con Jesús cara a cara no tiene otra salida que ponerse a su servicio’.
Hubo tres importantísimas aportaciones en aquel tiempo de gracia que fue el Concilio Vaticano II que deberían ser muy recordadas en estos momentos
La mejor herencia que los padres pueden dar a sus hijos es la fe en Dios.
‘No busco el éxito ni el aplauso: yo toco para Dios’
Tienes que despojar tu oración. Tienes que simplificar, desintelectualizar. Ponte ante Jesús como un pobre: sin ideas, pero con fe viva.
“La alegría es amor. Da más quien da con alegría”