Aquí presentamos un movimiento que cultiva la vida y la fecundidad personal de los mayores.

Aquí presentamos un movimiento que cultiva la vida y la fecundidad personal de los mayores.
Se me hace difícil seleccionar lo más significativo que aprendo de mi abuela porque toda ella es especial.
Ojalá perseveren en sus buenas cualidades, serán ellos muy felices y harán más felices a cuantos les rodean.
A Raimundo el dinero no le sobra, como a tantos otros obligados a jubilarse con pensiones mínimas, pero la ilusión…
De este modo, ayudando a los demás, doy sentido a mi vida como cristiana y me siento útil a pesar de no ser especialista en nada concreto.
Ahora dispongo de tiempo para poder regalarlo a mi madre ya los demás.
Te veo como un peregrino avanzando paso a paso hacia el encuentro del Dios vivo.
Lees, reflexionas, escribes. Te unes a quienes cultivan el sueño romántico de suplantar a Dios. Y topas con él.
‘Quien se encuentra con Jesús cara a cara no tiene otra salida que ponerse a su servicio’.
Te describieron como «una casa enorme y muy cómoda, con grandes ventanas que dejaban entrar la luz del día».
Querido Mahatma, eras hindú a tu manera. Y también cristiano a tu manera.