Desde la experiencia de cada día.

Desde la experiencia de cada día.
La espiritualidad no se aprende en los libros sino que se elabora en el vivir cotidiano hecho, aparentemente, de monótonas rutinas, de contactos breves, en los que muchas veces funcionamos más que vivimos.
Durante algún tiempo la espiritualidad ha estado reservada a los «profesionales» de la religión. Tenía que ver con la búsqueda de la perfección. Actualmente está adquiriendo un sentido más amplio y realista. Son espirituales las personas que viven con sen
Ser creyentes en una sociedad pluralista
Un punto de referencia ineludible de la existencia cristiana es el Jesús histórico. No podía ser de otra forma; cristiano es el seguidor de Cristo.
Muchos, demasiados, apenas recibido el sacramento, se desenganchan de la vida ordinaria de la comunidad.
Poner el dedo en la llaga y dejar en claro un modelo de sociedad, una «lógica» social basada en la economía como causa y origen.
Tendemos a otorgar, quizás por la fuerza de la costumbre, carta de normalidad a las desigualdades más sangrantes que nos rodean.
Competitividad es la palabra que mejor expresa la clave del sistema de valores vigentes en nuestra sociedad.
Vivir la espiritualidad de la vida cotidiana es, al mismo tiempo, dejarse evangelizar y seguir las huellas y el estilo de Jesús evangelizador.
Lo original del cristiano no es el compromiso, ni la acción en favor de los demás, sino la experiencia de fe que hacemos en la vida y en el compromiso transformador y apostólico con los demás.