Dicen que las niñas hablan antes y más que los niños. Es fácil imaginársela calladita, pero…, ¿y si hubiera sido locuaz?

Dicen que las niñas hablan antes y más que los niños. Es fácil imaginársela calladita, pero…, ¿y si hubiera sido locuaz?
Dicen que las niñas hablan antes y más que los niños. Es fácil imaginársela calladita, pero…, ¿y si hubiera sido locuaz?
Queremos vivir los signos de los tiempos y en el sentir de la Iglesia. Muy pronto (octubre de 2008) el Sínodo de los obispos va a tratar, por fin y afortunadamente, el tema de la Palabra de Dios en la vida y misión de la Iglesia. María, nuestra Madre, fig
Tal al vez ese fue el signo mejor: «veréis a un niño envuelto en pañales», un niño normal con una madre, que también fue niña.
El sacerdote puede y debe sentirse hijo muy querido de esta altísima y humildísima Madre.
Dicen que no hay dolor más grande que ver morir a un hijo. Dicen que es lo peor que te puede pasar en vida.
Vamos a deleitarnos al contemplar el misterio de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.
Padre, sabemos que nos conoces y nos amas. Gracias, Abbá. Nos ponemos en tus manos.
Es preciso saltar la raya, llegar al otro lado, dejar a la espalda todo lo visible.
Ella, que no había viajado mucho más allá del su pueblo y el de su prima, no había visto nada igual.
Queremos ver cómo es Dios, y cómo somos nosotros cuando se nos junta con el amor y la paz.