María por sí sola puede no ser madre. Su misma virginidad es incapaz de ello. Sólo la actuación creadora del Espíritu, la hace posible.

María por sí sola puede no ser madre. Su misma virginidad es incapaz de ello. Sólo la actuación creadora del Espíritu, la hace posible.
He aquí la esclava del Señor, Y tú te abriste a los júbilos y aceptaste el mandato: «Hágase en mí según tu Palabra».
La madre de este hombre se llama Miriam, Un nombre muy evocador. Recordaba a la hermana de Moisés y de Aarón, llamada «María, la profetisa».
Los testimonios de la ayuda de la Madre de Dios bajo esta advocación son innumerables. Cada ciudad de Rusia posee una copia.
El icono muy venerado en Rusia a partir del siglo XII, muestra una peculiaridad muy curiosa en la iconografía bizantina: el Niño tiene en su mano izquierda una paloma.
Con frecuencia, ya desde hace siglos, el profeta es el que “ve antes” y “dice antes”. Sin embargo, desde la perspectiva bíblica ese “antes” tiene relativa poca importancia. En la Biblia el verdadero profeta es el que es capaz de ver porque escucha y tiene
María es miembro eminente en la comunión de los santos, pero no deja de ser miembro, y la eminencia parecía haber ocultado la pertenencia.
María camina junto a los pueblos en su marcha hacia la liberación de toda esclavitud, de todo pecado.
María sale discretamente al paso y se deja encontrar, no ha dejado su misión salvadora, sino que con su múltiple intercesión continúa obteniéndonos los dones de la salvación eterna.
Entre ese primer ‘toque delicado’ en Belén y ese último ‘toque delicado’ en el Calvario transcurre un itinerario en el que María sabe actuar ‘con tacto’.
Octubre, mes misionero por excelencia, procuraremos hacer algo significativo. Puede ayudarnos esta celebración.