San Bernardino de Siena era un frailecillo toscano que todas las tardes iba a la puerta camolia para rezarle una salve a la Virgen del Arco, una virgen mínima, florida y clemente…

San Bernardino de Siena era un frailecillo toscano que todas las tardes iba a la puerta camolia para rezarle una salve a la Virgen del Arco, una virgen mínima, florida y clemente…
Hay fiestas de María que nos evocan una fecha como la visitación a su prima. Otras, como ésta de la Presentación nos traen a la memoria su alma…
A rezar se aprende como se aprende a vivir, como comenzamos a hablar. Es tan simple y tan sencillo que no se halla hombre o mujer alguna que no sepa decir a Dios \»Padre\» y a Santa María \»Madre\»…
No hay un mes en el año en que María no sea recordada de una manera discreta y encantadora. En septiembre, hacemos memoria, el 8 de su Natividad…
Por fin María llegó también al final. ¿Cómo sería el término de esta criatura prodigiosa que tanto amó? Los cristianos, especialmente a partir de los siglos V y VI empezaron a interesarse por la suerte última de la Señora…
Dos veces habla el evangelio del corazón de María. Dos veces para decirnos que María todo lo conservaba, meditándolo en su corazón…
Palabras que María podría dirigir a su Hijo-Niño, cuando lo tiene en brazos.
El Espíritu vino sobre María, y todos los hombres descubrimos la humanidad y la jovialidad de nuestro Dios.
María por sí sola puede no ser madre. Su misma virginidad es incapaz de ello. Sólo la actuación creadora del Espíritu, la hace posible.
He aquí la esclava del Señor, Y tú te abriste a los júbilos y aceptaste el mandato: «Hágase en mí según tu Palabra».
La madre de este hombre se llama Miriam, Un nombre muy evocador. Recordaba a la hermana de Moisés y de Aarón, llamada «María, la profetisa».