Mi capacidad de comprender no encuentra reposo y me percibo como un niño ante un rompecabezas que no sabe descifrar.

Mi capacidad de comprender no encuentra reposo y me percibo como un niño ante un rompecabezas que no sabe descifrar.
Aunque sea previsible su pérdida, se hace difícil evitar el dolor que causa la ruptura de la pertenencia.
Alguien, bastante cuerdo y observador, pudo decir: un problema es un problema; mil problemas son una estadística.
Conozco muchos matrimonios que siguen escribiéndose cartas de amor a lo largo de su vida, se escriben una cada día.
En la relación matrimonial es habitual decir: “te quiero”.
Vivir en comunidad y hacer comunidad es fuente de alegría y de gozo. Lo malo es cuando esto no se da.
La comunicación forma parte esencial de la vida interpersonal, y de modo especial de la vida conyugal. El diálogo hace revivir lo mejor de la relación conyugal. La comunicación abierta y transparente recrea y nutre la intimidad.
Yo quiero resucitar ¿Tú quieres resucitar? ¿Quieres vivir para siempre? ¿Sientes pasión por la vida? ¿Puedes afirmar que eres una persona “biófíla”? ¿Sientes rebeldía frente a la muerte individual e indignación ética frente a la cultura de la muerte?
Son los novios los que se casan, la boda es el comienzo de la vida matrimonial sacramental.
Es éste un adjetivo muy actual para el sustantivo fidelidad. Pertenece a la naturaleza de la fidelidad en estos tiempos en los cuales se jalea día y noche la infidelidad: matrimonial, política, religiosa. Como valor permanente se refiere ante todo a la coherencia consigo mismo. Implica autenticidad y verdad en las relaciones interpersonales y conyugales.
El anillo es un signo nupcial. Lo llevan los esposos. El obispo lo recibe en su consagración episcopal.