Los «tús» a veces nos hacen daño, y entonces tenemos la tentación de prescindir de ellos para no volver a sufrir. Pero sin el «tú» el «yo» se pierde.

Los «tús» a veces nos hacen daño, y entonces tenemos la tentación de prescindir de ellos para no volver a sufrir. Pero sin el «tú» el «yo» se pierde.
¿Qué razones tendría yo para compartir lo mejor que tengo, lo mejor que hago, aquello que consigo después de mucho esfuerzo?
La ayuda del Padre… que no siempre tenemos en cuenta.
Tú, Padre, te arreglas con lo viejo. Siempre has tomado a los hombres como son, con nuestros rotos, miserias y pecados. En vez de tirarnos a la basura como algo inservible y estrenar otros nuevos, prefieres arreglarnos.
La Iglesia nunca dice: “Esto hay q
La voz del Espíritu es inconfundible en el alma. Nos quedó grabada desde que nuestro cuerpo fue cuerpo, y nuestra alma fue alma.
Una sugerente parábola sobre la Iglesia, vieja barca que tiene la tentación de quedarse en el muelle o… lanzarse mar adentro.
Ahora vas a ver cómo la ardilla cayó en la cuenta de lo que valía. Y ya sabes que eso va a ser una lección para ti y para mí. Vamos a aprenderla, que es bien divertida y nos valdrá para toda la vida.
Tú perteneces al cielo, despliega las alas y vuela, sube. Crecer, madurar, convertirse, volar, ayudar a volar. Con pistas de trabajo.
Una niña ha escuchado decir que los Reyes Magos no existen de verdad. Se siente engañada. Y decide preguntar a sus padres.
¿Cómo vendrá el Mesías?, ¿dónde le encontraremos? ¿cómo podremos reconocerlo?
Arriesgarse, cumplir con la propia vocación, poner en juego los proios talentos… da pereza, tiene sus inconvenientes, desgasta. Pero, ¿para qué sirve una navaja si no afeita?